Este blog es para el desahogo de un ciudadano que está cansado de que nos cuelen tantos engaños a casi todo el mundo. El único consuelo que me queda por ejercer es el de decir en voz alta "A MI NO ME ENGAÑAN".




Ya está disponible el ensayo
"Las Falacias que nos rodean", de distribución libre y gratuita.

jueves, 20 de abril de 2017

Un billón de estrellas aisladas









- No es una galaxia, sino un billón de estrellas aisladas
- (Es la última vez que voy a ver el cielo nocturno con un community manager del PP)



No he podido resistirme a hacer este montajito después de las noticias sobre la detención de Ignacio Gonzalez, en la operacion Lezo, en la que también se está investigando al Marhuenda de La Razón. Menos mal que no privatizaron el Canal Isabel II... 

Y aquí va otro montajito, aunque en esta ocasion la idea no es original sino que la he tomado de un meme que circula por internet, y que he adaptado:




Lo más gracioso de todo, es que están involucrados funcionarios corruptos del chavismo venezolano. El hermano de Ignacio gonzalez pagó sobornos a funcionarios bolivarianos de Venezuela para conseguir contratos a dedo.

Así que venga, hablemos de Venezuela...


Una critica a Podemos


Que no se diga que no critico a Podemos. Pues lo hago ahora:

Que mal gestionan los recursos los de Podemos. Sacan su TramaBus, y al dia siguiente se añaden a la trama a Ignacio Gonzalez, a Marhuenda, . Ahora van a tener que gastarse el dinero en volver a pintarlo de nuevo. Y si lo hacen, dentro de una semana tendrán que volver a pintarlo. 

Si Podemos hace eso, y ademas extiende la operativa a todos los casos de corrupcion del PP, van a tener que gastarse el 80% del PIB español en comprar y pintar 200.000 autobuses con los 200.000 casos aislados de corrupción que hay en el PP? ¿y luego tener que repintarlos todos un dia si y otro no? ¡¡¡¡Vamos a tener que importar 40.000 toneladas diarias de pintura para autobuses!!!!




martes, 11 de abril de 2017

Ejecuciones en China



Amnistia internacional ha publicado su informe 2016/17, que se puede solicitar gratis por correo.

SOLICITAR EL INFORME


Sólo voy a comentar algo de ese informe, y es que el país que más personas ha ejecutado es CHINA, el país cuyo partido COMUNISTA ha firmado un acuerdo con el PP español. busca "acuerdo PP partido comunista chino" y compruébalo tú mismo.

China ha ejecutado muchas más personas que Corea del Norte, y ahora yo pregunto, ¿porqué se demoniza a algunos partidos por su supuesta financiación no probada procedente de Corea del Norte, cuando hay otros partidos que colaboran, no sólo de manera probada, sino que además presumen de ello, con China, y eso no se ve mal?

Porque recordémoslo, con cucharón de palo: CHINA ejecuta a muchas más personas que Corea del Norte.

Ahora que vengan los haters de Corea del Norte, que suelen ser fans del PP, a justificar que el acuerdo con el partido comunista chino es muy bueno y ya tal.



viernes, 7 de abril de 2017

Sobre la aceptación a trámite de la denuncia al Gran Wyoming



He leído que se ha aceptado a trámite la denuncia al Gran Wyoming por un delito de blasfemia, por hacer burla del Valle de los Caídos. Así me gusta, que se preocupen por los verdaderos problemas que afectan al pais.

Del desempleo, la deuda pública, el envejecimiento del pais asociado al desplome de la natalidad por la ruina de la ciudadanía, de la CORRUPCION y mamandurrias de la CASTA imperante, de eso ya tal.

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Aprovecho para proponer una modificación del refranero español. El refrán "para gustos los colores", debe ser modificado por "para gustos los colores, excepto en el caso de la cruz del valle de los caídos, que es obligatorio que le guste A TODO EL MUNDO sin excepción". También habría que cambiar el refrán "Sobre gustos no hay nada escrito", por "sobre gustos lo único que hay escrito es que es obligatorio que te guste la cruz del valle de los caídos".



martes, 4 de abril de 2017

Podría suceder


¿Que tienen en común una persona normal y un yihadista? Un ejemplo de falacia


Invertir vs Especular

Creo interesante hacer una distinción entre lo que es invertir y lo que es especular, porque esta confusión genera muchas falacias y planteamientos erróneos, tanto por parte de la derecha, como por parte de la izquierda. La derecha corrupta ataca a quien se opone a sus maniobras especulativas, diciéndole que no les dejan invertir. La izquierda inútil ataca a quienes invierten pensando que están especulando.

Vamos pues con la aclaración, pues es necesaria.

Invertir es, en sentido estricto, destinar una parte de recursos económicos, entre ellos monetarios, en crear algo que permita, a su vez, producir bienes económicos. Pongamos varios ejemplos.
Si se destina una cantidad de dinero a fabricar aerogeneradores, dedicando para ello un dinero, que pagará unas nóminas de trabajadores, comprará unas toneladas de acero, cobre y fibra de carbono, y unos terrenos que ya no podrán usarse para otra cosa, para luego tener electricidad generada, estamos invirtiendo. Antes, no había aerogeneradores. Después, sí hay generadores que producen electricidad, un bien económico. Por el camino, se ha gastado un dinero, se han consumido o inmovilizado activos tangibles. Se ha producido una inversión, que puede ser rentable, o no serlo. Montar aerogeneradores es una inversión, y según donde los pongas pueden ser rentables o no. Montar una imprenta para imprimir Biblias en Riad, es una inversión, porque surge una capacidad para producir un bien económico, dedicando unos recursos para ello. Eso sí, es posible que esa inversión no sea rentable.  Lo normal cuando se produce una inversión rentable, si la rentabilidad no emana de unas condiciones artificiales creadas por algún cacique, es que esa rentabilidad para el empresario implique un beneficio para el conjunto de la sociedad. La sociedad va a tener a su disposición más energía que la que tenía antes de que se ejecutara esa inversión, o bien más viviendas para que vivan personas, o bien una panadería que fabricará pan que la gente comerá. Son inversiones productivas.

Hay otra variante en lo que es el término invertir que consiste en adquirir una capacidad productiva ya creada. Por ejemplo, si la empresa titular de los aerogeneradores decide venderlos, y los compra otra, entonces se dice también que “la empresa X invierte en la compra de unos aerogeneradores en Tarifa”. Este tipo de inversión es neutra para la sociedad. La sociedad va a seguir teniendo la misma cantidad de electricidad, y con el mismo impacto ambiental, que tenía antes de que los aerogeneradores cambiaran de dueño. Es una inversión financiera. Por sí sola, no beneficia a la sociedad, pero tampoco la daña. Puede resultar positiva o negativa para la sociedad dependiendo de otros factores. Por ejemplo, si una empresa nacional va a quebrar, y una empresa extranjera la compra para mantenerla, es positivo. Si una empresa nacional va bien y una extranjera la compra para cerrarla y quitarse competencia, es negativo. En este caso se invierte dinero en generar una desinversión de activos reales.

Como ejemplo adicional, pongamos que alguien hereda un terreno y una elevada cantidad de dinero, y decide construir un bloque de pisos. El dueño vive en uno de los pisos, y alquila los demás. Dedicando cemento, ladrillos y dinero, se genera la capacidad de producir pernoctas, lo que beneficia a la sociedad, que ahora tiene la capacidad de alojar a más personas. Pero igual al pasar los años decide no complicarse la vida, y lo vende a una inmobiliaria, que invierte en comprar ese bloque, porque de acuerdo a sus cálculos, el dinero que va a poder ingresar con los alquileres compensa el precio a pagar por el inmueble. El heredero ha hecho una inversión productiva, la inmobiliaria una inversión financiera.

Es decir, cuando se invierte, se gastan unos recursos en crear algo que permitirá producir bienes con utilidad económica.

Quien monta el parte eólico, o quien construye el bloque de pisos, lo hace porque piensa que el dinero que va a ganar en el ciclo de vida del parque/bloque supera con creces el coste de acometer la inversión.

Dicho sea de paso, si un fondo inmobiliario compra a un ayuntamiento un paquete de viviendas por debajo de su verdadero valor, pierde el ayuntamiento y por lo tanto los contribuyentes de la ciudad donde estaban esas viviendas.

La especulación, por el contrario, ignora o no tiene en cuenta el beneficio que vaya a generar aquello que crea o adquiere. La especulación consiste en adquirir bienes por la mera expectativa de que alguien, en el futuro, los comprará a un precio mayor que el de adquisición, generándose por el camino una plusvalía.

Así, quien compra un piso para especular, no le importa mucho lo que pueda llegar a ganar con los alquileres, no piensa en generar pernoctas. Lo compra porque espera que vendrá otro a pagar más de lo que él pagó. No calcula los ingresos por alquiler, sino que observa la gráfica de evolución de los precios, y si esta ha sido ascendente, entonces compra, porque piensa que “si ahora pagan un 10% más que hace un año, compro ahora para venderlo al año que viene un 10% más caro. ¿Qué por cuanto puedo alquilarlo? Ah ni lo sé ni me interesa. Al año que viene venderé un 10% más caro”.
Y cuidado, porque la especulación puede ser productiva. Una inmobiliaria puede promover una cantidad de viviendas que exceda a todas luces la demanda en la zona, con la idea de venderla a quienes quieran comprar unos pisos que cada vez valdrán más. Eso generará que se destinen más recursos de la cuenta para sobresatisfacer una demanda ya más que satisfecha. Si la sociedad demanda 45 millones de pernoctas diarias, y el parque de viviendas y hoteles permite ofertar 120 millones de pernoctas diarias, la sociedad no demanda más inmuebles. Si se construyen, es porque se espera que alguien los comprará, porque “siempre suben de precio”. La especulación productiva puede ser altamente dañina, incluso más que la financiera, pues implica destinar activos físicos a fabricar activos a los que no se les va a dar utilidad.

Y por supuesto, también puede haber especulación no productiva, que de hecho es la más frecuente. Comprar un piso ya construido porque alguien lo comprará más caro en el futuro.
Dentro de la especulación, hay algunas que son más dañinas que otras. Las más dañinas son las que tienen que ver con productos básicos, como la vivienda, pero también el trigo, el maíz, el agua o los cítricos. Si alguien especula con el oro, y compra oro o diamantes no porque lo necesite para su joyería o proceso industrial, sino porque espera que otro lo comprará más caro, está especulando, pero al fin y al cabo tampoco le hace mucho daño a la sociedad. Sin embargo, el que compra maíz para retenerlo esperando que suba y entonces venderlo, puede provocar que mucha gente no tenga suficiente dinero como para comprar los alimentos que necesita. Esa especulación es muy dañina. También es dañina la especulación con, por ejemplo, la vivienda, pues se adquieren viviendas no con el objetivo de alquilarlas y obtener así un rendimiento ético, sino con la finalidad de acumularlas, para venderlas cuando valgan más. Esta estrategia aplicada a gran escala por muchos “inversores” provoca daños como los que hemos sufrido con la burbuja inmobiliaria de España.

Cuando alguien compra un piso y lo vende al año siguiente sin llegar a haberlo alquilado, no está invirtiendo, está especulando. Cuando alguien compra y vende cien veces en el mismo día diez toneladas de maíz, no está invirtiendo, está especulando.

Por el contrario, quien destina 50 millones de euros en montar una fábrica muy rentable de un producto que nadie más sabe hacer, que tiene mucha demanda, y produce un 30% de beneficio, no está especulando, sino que ha hecho una inversión. Una inversión muy rentable, lo cual no implica que haya una especulación, y es que hay quien confunde especular con hacer una inversión muy rentable. Se puede especular con maíz y ganar un 1% o invertir en una nueva máquina útil y ganar un 30%. La diferencia entre invertir o especular no viene dada por el porcentaje de beneficio, sino por el ánimo de satisfacer una necesidad de la sociedad o por el ánimo de acumular sin usar hasta que se revalorice el activo.

Por favor, tomen nota todos de la diferencia y dejen ya de intentar manipularnos.

Estúpidos ignorantes de la izquierda: No nos acusen a quienes gastamos dinero en producir algo productivo, necesario y con vocación de permanencia de ser especuladores. No persigan la pequeña inversión.


Ladrones de la derecha: No pretendan que los ciudadanos aceptemos que el acaparamiento de bienes de primera necesidad, a los que no se le da uso, sea denominado inversión.  No fomenten la especulación, persíganla. 



Este articulo y muchos más, están disponibles en el ensayo "Las Falacias que nos rodean", de distribución libre y gratuita.

LAS FALACIAS QUE NOS RODEAN

Cuando la democracia se equivoca

Hay periódicos y medios de comunicación que aparentemente son muy democráticos. Se ponen airadamente a criticar si alguien hace una manifestación con un eslogan que no les gusta. Cuando alguien protesta contra una ley que a ellos les interesa que se apruebe, te salen con que “los manifestantes pretenden ganar en la calle lo que no han ganado en las urnas”. Son muy democráticos, pero luego consideran populista hacer un referéndum[1].
Y eso no es lo más grave. Lo más grave es que, cuando en unas elecciones o referéndum el resultado que sale no es el que querían que saliera, entonces su espíritu democrático se desvanece. Y si la opción que sale es de las que fueron bautizadas como populistas, entonces ya es el Armagedón.
Si querían que no saliera Syriza en las elecciones legislativas de Grecia y sí sale Siriza, si no querían que hubiera Brexit, y sí hay Brexit; si querían que no saliera Trump en EEUU y sí sale Trump, o si apuestan por un tratado de paz en Colombia que la gente rechaza porque supone un excesivo buen trato para los asesinos, entonces estos medios de comunicación muestran su verdadero concepto de la democracia. Según ellos, la democracia es votar lo que hay que votar.

Hay medios de comunicación españoles que al parecer saben lo que le conviene a los colombianos mejor que los propios colombianos, que saben lo que le conviene a los estadounidenses mejor que los propios estadounidenses, y lo que le conviene a los británicos mejor que los propios británicos. Y están tan convencidos de saberlo, que cuestionan la validez de la elección de Trump como presidente de EEUU, la validez del Brexit, y apuestan porque se firme un acuerdo de paz en Colombia, aunque no satisfaga a la mayoría de los colombianos y así lo hayan votado ellos. Son medios de comunicación que defienden la democracia.

Menos mal que la democracia española sí que funciona, y aquí siempre se vota lo que hay que votar. Hasta que algún día la gente vote otra cosa, y no vote lo que debió votar. Lo que pasará entonces no está aún escrito, pero en los libros de Historia hay muchas enseñanzas al respecto de situaciones similares.


¡FALACIAS, FALACIAS POR TODAS PARTES!



[1] Tras la victoria del “no” en el Brexit de junio de 2016, se acuñó la expresión “los referéndum los carga el diablo”, que volvió a emplearse tras el rechazo de los italianos en referéndum a la reforma constitucional en dic 2016. Anteriormente, el referéndum de Grecia en 2015 fue calificado de “chantaje populista”











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LAS FALACIAS QUE NOS RODEAN

Trump como distractor

A raíz de la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU. parece que eso ha pasado a ser el primer problema del mundo, y en concreto, de España. Ya no importa la tasa de paro, la generación perdida, las personas sin casa, los negocios que quiebran, la industria productiva que se sigue yendo a otros países, la corrupción política… nada de eso importa. Al focalizar toda la atención en Trump, se consiguen dos efectos. Por un lado distraer de los problemas de aquí, y por otro lado, hacernos pensar que alguien que deja de importar de China, es un ser horrible y malvado. No hay ningún partido español que se lo haya planteado, ni tan siquiera los del cambio radical, pero si algún día algún político español propusiera cerrar las fronteras a los productos fabricados por mano de obra esclava de China, inmediatamente sería atacado por los perros de presa del sistema al grito de “ese propone lo mismo que Trump”

Me resulta increíble que a esta falacia hayan sucumbido tantas personas. Basta escuchar lo que dice la gente. ¿Es normal que un adolescente español con 18 años recién cumplidos tenga como principal preocupación que en EE.UU. está Trump? ¿No le preocupa el futuro laboral que le espera? ¿Es normal que un parado de larga duración, alguien que con 45 años ha cotizado cinco, esté preocupado por Trump? Ahora los parados de 50 años dedican sus martes al sol a lamentarse de la elección de Trump en EE.UU.

Lo cierto es que el problema de un parado español no es Trump, son los políticos españoles que nos roban a los trabajadores españoles, mediante unas leyes españolas que lo permiten. Y eso se soluciona en las elecciones españolas, no en las de EE.UU. Trump es uno de los grandes distractores del momento presente. 




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LAS FALACIAS QUE NOS RODEAN

Neofeudalismo


Todo el conjunto de estafas que están vigentes en la sociedad actual por parte de la casta, no dejan de ser una herramienta del sistema para perpetuar la situación, si bien es sólo una de ellas. El motivo con el que se usan, es como apoyo a la política de multiplicar los privilegios de la casta, y eliminar los pocos derechos de que aún dispone el pueblo llano.

Este fenómeno se viene llamando en muchos medios alternativos como neoliberalismo, pero dicho vocablo me parece erróneo, porque no con los movimientos que estamos viviendo no se pretende generar una situación de liberalismo, o recuperar una situación pasada ya vivida anteriormente en la que se disfrutara del liberalismo, o al menos este fuera el objetivo. Para hablar de neoliberalismo, primero deberíamos haber disfrutado de liberalismo, y luego debería intentar volver a implantarse el liberalismo, y ni pasó aquello ni está sucediendo lo otro.

La palabra neofeudalismo refleja mejor la situación que se está creando, a mi entender, puesto que el objetivo es que haya unas castas privilegiadas, un estado paralelo, un Estado Noble que recibe tasas e impuestos, y que es impermeable al Estado Llano, formado por pecheros que pagan impuestos y no tienen ningún derecho a disfrutar de los privilegios de los nobles feudales. El hecho de que en el pasado sí hubo feudalismo, y está volviendo a implantarse su filosofía, justifica hablar de neofeudalismo.

En el feudalismo, los señores feudales tenían el privilegio de portar armas, acuñar moneda, poseer tierra, permitir el paso, comer carne durante la cuaresma, e incluso ejercer el derecho de pernada. Las personas estaban ligadas a la tierra, eran un activo propiedad del señor feudal. Sólo los señores feudales y los miembros de algunas órdenes sacerdotales tenían derecho a aprender a leer. Incluso eran los únicos que podían usar determinadas prendas, estando vedado dicho uso al pueblo llano, y eso suponiendo que pudiera comprarlo. La posesión de animales tales como las aves cetreras o las palomas mensajeras también era un privilegio exclusivo de la nobleza.

En este sentido, el feudalismo supuso un claro retroceso a la situación existente durante el imperio romano, que con sus defectos, otorgaba a los ciudadanos del imperio muchos derechos, no en vano el derecho romano es en gran medida el germen del derecho actual, y así se estudia en las facultades.
Las personas, durante la Edad Media, vivían temerosas en base a leyendas, mitos y creencias que emanaban de la autoridad, que condicionaban toda la existencia y que nadie podía discutir. Primero, porque no poseía los instrumentos intelectuales necesarios, puesto que casi nadie sabía leer. Segundo, porque la casta noble del momento aplicaba severos castigos a quienes los cuestionaban.

El feudalismo y la Edad Media, intrínsecamente relacionadas, finalizaron con el Renacimiento, durante el cual la razón renació, de ahí su nombre. El Renacimiento dio paso a una explosión científica y artística, a la época de grandes genios y descubrimientos, que fue acompañada por una proliferación de arte de mucha mayor calidad que el de los siglos anteriores. Las consecuencias del Renacimiento no fueron flor de un día, y se han prolongado, de una u otra manera, hasta nuestros días.

Lo que está sucediendo en este momento en gran parte del mundo, y en especial en España, es grave. Si no se remedia, es posible que dé lugar, literalmente, a un cambio de era histórica, era histórica a la que llamo, junto otro muchos, neofeudalismo. De la misma manera que el Imperio Romano no se vino abajo en un día, sino que fue un proceso de décadas, el neofeudalismo no se va a implantar en un día, sino que tardará varias décadas también en implantarse, pero caminamos con decisión hacia él.

Ya se han dado los primeros pasos. Los rescates bancarios supusieron un trasvase del dinero existente en esos momentos desde la caja común estatal de todos, a unas entidades privadas. Se usó para ello la emisión de una deuda pública que deberemos pagar en el futuro.

Por otra parte, se han eliminado muchas entidades financieras, pequeñas cajas y medianos bancos más cercanos, menos corruptibles, y ahora predominan bancos que acumulan miles de quejas y denuncias en las asociaciones de consumidores tanto generalistas como especializadas en banca. La oferta bancaria se ha reducido drásticamente, y los tipos de interés se han laminado, eliminando la posibilidad de que los ahorradores obtengan una rentabilidad, pero esa laminación no es el precio a pagar por no tener inflación, puesto que está aumentando la masa monetaria a través de los programas de expansión, y ese aumento de expansión monetaria está siendo dirigido exclusivamente al clan bancario. De esta manera, el porcentaje de masa monetaria que está en manos del clan bancario en relación al que poseen los ciudadanos pecheros, es cada vez mayor. Esto tiene un nombre: represión financiera.

Las maneras de esquivar esta maniobra cada vez son más escasas. La posesión de un piso para vivir, al margen de que hayamos vivido una burbuja inmobiliaria, es una opción que puede reportar al menos un ahorro o eliminación de costes al pagarse una necesidad vital de una sola vez. Sin embargo, la aberración de las plusvalías municipales, que consisten en tener que pagar por una supuesta revalorización de los inmuebles aunque estos no se vendan, los desproporcionados IBIs, los descompensados impuestos sobre sucesiones que deben abonar los pecheros en comparación con los simbólicos que paga la clase alta a través de sus sociedades, todo eso provoca que, a medio plazo, vaya a ser inviable poseer una primera vivienda para, al menos, ahorrarse el alquiler. A día de hoy, muchos herederos de viviendas deben renunciar a éstas, que pasan a la administración, la cual a su vez la vende a fondos buitre a precio de saldo.

La inversión en bolsa para tratar de revertir a las personas parte de las plusvalías que el capital toma de los trabajadores, se ha vuelto a su vez más complicado. Con la actual normativa vigente, las acciones que posea un ahorrador ya no son suyas, sino del bróker, y el ahorrador lo único que poseerá será un apunte equivalente, de manera que si el bróker quiebra, las acciones que se suponía eran del ciudadano servirán para pagar las deudas del bróker, y el ciudadano percibirá una limosna compensatoria… o no. Las cuentas Premium de los broker, con un coste de mantenimiento único de 3.000 euros, que un pechero no puede abonar, pero alguien de la clase alta sí, son las únicas que siguen garantizando la propiedad real de las acciones. La clase alta está a salvo de las quiebras de los brokers, es uno de sus privilegios. No existe para los pecheros la posibilidad de tener las acciones en casa, pues las acciones en papel fueron abolidas. Sólo se admiten acciones anotadas en cuenta, como paso previo a la abolición del dinero en metálico.

Y es que está claro que el dinero pretenden abolirlo, pues la represión financiera de no dar intereses y cobrar altas comisiones sólo puede terminar a medio plazo con la retirada de fondos para guardarlos debajo del colchón. Una buena manera de evitar eso es eliminar el dinero en metálico, por eso se criminaliza con la excusa de que lo usan los pederastas, y ya puestos, por si alguien se resiste, abolir también el oro de inversión, pues lo usa el ISIS. Precedentes hay, y ya en el liberal EE.UU, cuando el sistema capitalista falló como falló el comunismo, y volvió a intentarse de nuevo el juego del capitalismo, se prohibió la posesión de oro en metálico. En concreto, mediante la orden ejecutiva 6102 que firmó en 1933 el presidente Franklin D. Roosevelt. La prohibición fue no sólo de poseer oro físico, sino incluso la de certificados, no fuera a ser que algún pechero se librara de perder sus ahorros por la inflación.

En definitiva, se persigue que nadie, que ningún pechero, posea ningún activo real, lo que era una característica de los pecheros en la Edad Media: no podían poseer activos reales, todos eran de la nobleza. Los pecheros subsistían en base a trabajar los activos de su señor feudal. En cierto modo, es una abolición de la propiedad privada, pero sin implantar el comunismo, lo que se llama rizar el rizo.
Y por supuesto sin derecho a pensión, a trabajar toda la vida. La sanidad a retirarla, y la educación también. Se están eliminando derechos sociales, y la única reminiscencia con cierta similitud a los derechos sociales que de momento no se ha eliminado, es la caridad.

No niego la virtud de la caridad cuando emana de corazón de alguien humilde que, sinceramente, desea ayudar a otra persona en peor situación. Pero la caridad, tal y como la están transformando, se está convirtiendo en una herramienta de control, pues las organizaciones caritativas otorgan la ayuda de manera discrecional. No digo que esas organizaciones lo estén haciendo mal, pero sabiendo cómo funciona el sistema, nada impide que el gobierno de turno designe, como designa consejeros del Ibex, a algún cargo político que controle quien recibe ayudas y quién no. De momento parece que no ha pasado, pero la herramienta de control ya existe.

Recordemos la diferencia fundamental, y es que un derecho social es, valga la redundancia, un derecho. No es algo que haya que agradecer. Sin embargo, la caridad es algo voluntario, y es algo que hay que agradecer. Eso coloca a la persona necesitada en situación de inferioridad. No es que ser caritativo a nivel individual sea malo, quien es caritativo no actúa mal. Quien coge cincuenta euros de su sueldo mileurista y los gasta en comprar bocadillos a los indigentes actúa guiándose por una virtud moral, actúa bien. Quien actúa mal es el sistema que propicia, con sus recortes sociales, que haya indigentes que necesiten la ayuda, bien de organizaciones caritativas controlables por el sistema, bien de personas caritativas con medios limitados. La caridad, por otra parte, no garantiza que todos los necesitados reciban ayuda. Al ser muchos los necesitados, y al entremezclarse estafadores entre los necesitados, el flujo de recursos de quienes aún comen tres veces al día hacia los necesitados, cada vez disminuye más. Hay necesitados que por vergüenza no son capaces de pedir lo que sí pedirían si les correspondiese por indiscutible derecho social. Y la presencia de estafadores escalda a personas caritativas que dejan de ayudar cuando comprueban que a quien ayudaron en el pasado realmente no necesitaba esa ayuda. Pero es que en los casos en que hay gente dispuesta a ayudar, y gente realmente necesitada que busque la ayuda, es necesario que ambas se pongan en contacto. Si eso no sucede, como se diría en términos economicistas, la oferta y la demanda no han conectado y no se produce la transacción. La ayuda disponible no llega a la persona necesitada.

Los privilegios que acumula la casta y que se le está retirando a los pecheros afectan incluso a los sentimientos. Ya se ha visto, esto no es una predicción catastrofista, que a las personas de a pie se les exige que lamenten, que guarden minutos de silencio, por personas que ni son parte de su familia, ni tan siquiera han sufrido una muerte violenta, sino una muerte natural. La casta se indigna, se enfada, ruge cuando contempla la, para ellos, falta de respeto que supone que un pechero no llore como plañidera en el funeral de alguien de los suyos. Que se suiciden desahuciados, que mueran ciudadanos en atracos o en accidentes de tren o metro, o de aviones militares, o en atentados clase B, eso es secundario. Los ciudadanos pecheros no tienen derecho a guardar luto por sus padres, madres, abuelos o hermanos fallecidos en acción violenta, y ni tan siquiera tienen derecho a disponer de una tumba física donde llorarlos. Si reclaman este derecho es que quieren cobrar subvenciones. Ahora bien, esos pecheros sin derecho a llorar por los suyos, tienen la obligación de guardar luto y llorar muchísimo cuando muere una expresidenta corrupta de una comunidad, o cuando muere una diputada provincial, porque son de la casta, son de los suyos, y la casta se ofende. Al que no lo hace, el sistema lo persigue y lo castiga. Y luego, a criticar a Corea del Norte, porque allí están obligados a llorar cuando muere el amado líder. Lo que siempre se ha dicho de no ver la viga en el ojo propio, vaya.
Otro síntoma del neofeudalismo es el peso cada vez mayor que vuelven a tener las religiones. Otra cuestión es que se esté cambiando de religión, pero lo cierto es que las religiones, en su conjunto, están incrementando su peso y su importancia relativa en el funcionamiento de la sociedad civil, y también política.

A mayor religión, menor ciencia, y esto vuelve a estar relacionado con el ya mencionado “Gran Estancamiento”. Cuando se conceden medallas a trozos de madera con forma de persona, pero no a quienes investigan con células madre, en tratamientos contra el Alzheimer, la razón muere.
Todo ello conduce a un menor progreso del conjunto de la sociedad, y en especial de los pecheros. Cada vez hay unos niveles más desequilibrados, una pirámide feudal en la que los ciudadanos tenemos menos posibilidades de prosperar.


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LAS FALACIAS QUE NOS RODEAN



 Se entiende por bróker el depositario de las acciones. El accionista, a priori, ya no posee directamente las acciones como antaño.